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Entrevistas

Una charla con… Atomizador

La Castanya lanza el pre-order de Fuego, el nuevo trabajo de Atomizador

L'Alternativa - 23è Festival de Cinema Independent de Barcelona

Atomizador es uno de los muchos proyectos de Jose, exmiembro de A Room With A View. Tras su andadura con el grupo madrileño, que acabó allá por el 2003, la producción de Jose ha sido imparable. Comenzó ya en 2001 con Ensaladilla Rusa, que facturaba pequeñas bombitas hardcore dinamitadoras de poco más de un minuto, cuya continuación fue Campamento Ñec Ñec, de aires más tropicales, pero con la misma naturaleza explosiva. Como Atomizador ha cambiado de esencia sonora a gusto en cada nuevo parto creativo, desde el experimental Navajazo (30 minutacos de metales industriales y guitarras distorsionadas), hasta el fingerpicking de guitarra y ukelele, que en Pop Marginal se vuelve veraniego y alegre.

Como ilustrador su estilo da una corporeidad visual casi sinérgica a su música. Lleva el fanzine HAZ y el boletín Manchas y Ruido, ambos dentro del proyecto editorial/discográfico Afeite al Perro, frase sacada del cómic Como un Guante de Seda Forjado en Hierro, de Daniel Clowes, que también nos da una pista de sus referencias y estilo. Es un placer haber podido hablar con Jose Atomizador sobre sus proyectos, recuerdos ARWAV e influencias, y absorber un poco de su inacabable cultura musical, gráfica y fanzinera.

Con todo, recuperamos la entrevista que nos concedió para el Underzine 4, aprovechando que La Castanya acaba de lanzar el pre-order de su último trabajo, Fuego.

Leí hace poco una entrevista en la que comentabas que sentías ya muy lejano el tiempo de A Room With a View. ¿Qué supuso para ti la edición que ha realizado La Castanya?
La verdad es que no suelo mirar mucho al pasado, me concentro sobre todo en vivir el presente y mirar al futuro próximo, pero cuando Joan y Albert me enviaron los archivos del diseño de las reediciones con los textos de Artur, Jorge y Miros, me vinieron a la cabeza un montón de memorias de los 6 años que pasé en A Room With A View. Fue una época muy intensa en la que prácticamente vivía por y para el grupo y en la que se conformó mi visión vital sobre muchísimas cosas. La edición de los discos me hizo recordar esos momentos.

En esa entrevista comentabas que en la recta final del proyecto tenías un fuerte sentido autocrítico, experiencia que en cierto modo supongo que te sirvió para todo lo que vendría después. ¿Cómo viviste los últimos años de A Room With a View?
Lo cierto es que ARWAV fue un grupo complicado, integrado por gente con personalidades muy fuertes y muchas tensiones personales. Con el paso de los años algunas diferencias se fueron acentuando por la evolución personal de cada uno de nosotros. Al final yo estaba musicalmente entusiasmado con la dirección que habíamos tomado (los extras en directo de la reedición de “Jupiter and Beyond”), pero a otros niveles de funcionamiento tenía un gran conflicto interno porque quería seguir haciendo música dentro de ese grupo pero no quería cambiar el funcionamiento y las ideas bajo las que nos unimos. Imagino que no fue fácil para ellos tampoco. Al final Conrado decidió dejar el grupo, lo que para mí supuso un batacazo tremendo, especialmente al no poder llegar a un acuerdo entre los cuatro para grabar los temas nuevos que teníamos.

En las notas de La Castanya comentan que el grupo siempre tuvo una acogida mayor en el circuito de zines que en el circuito de la prensa oficial. Supongo que para alguien tan vinculado como tu al mundo del zine es algo que se entiende de forma casi natural. Más que reivindicar la figura del fanzine musical de los 90’s me gustaría saber como crees que han evolucionado con la irrupción de Internet. ¿Estamos en un buen momento para la prensa independiente? ¿Sigues zines en la actualidad?
No es que tuviéramos una mejor acogida en ese circuito, es que conscientemente nos movimos al margen del circuito de la prensa musical establecida y de la industria en general. Veníamos de la escena hardcore noventera y en esa cultura crecimos y nos desarrollamos. En la última etapa del grupo, cuando sacamos el segundo disco con Everlasting, tuvimos algunos contactos con la escena “indie” (por llamarla de alguna manera), un mundo en el que yo personalmente nunca me sentí demasiado a gusto. En cuanto a la otra pregunta, no sé decir si es un buen momento para la prensa independiente. Tampoco sé definir qué es “prensa independiente”, la verdad. Yo sigo comprando y leyendo fanzines, y hay un buen puñado que me encantan: Amigo Blas, Mierda, Dynamite Hemorrhage, Chilena Commando, Savage Damage Digest, Distort, Degenerate, Fuerzas Absurdas, Suburbio…

Desde la creación en 2001 de Ensaladilla Rusa creo que has seguido una línea de trabajo muy coherente, que abarca grupos como Ensaladilla Rusa, Campamento Ñec Ñec!, Atomizador y Extinción de los Insectos. ¿Bajo qué premisa has sentado las bases de tu discurso musical?
Cuando formamos Ensaladilla Rusa definimos un marco de actuación marcadísimo y muy delimitado, tanto musical como “ideológico”. Ahora mismo no siento que tenga reglas ni límites a la hora de hacer música, aunque me atrae especialmente explorar elementos como la velocidad, la explosión, la exuberancia, la armonía o el máximo uso de mínimos recursos. Creo que estos elementos y muchos otros han estado en todos mis proyectos musicales desde Ensaladilla Rusa.

Pasar de una estructura de grupo a lo que vino después, ¿fue una transición natural?
¿Te refieres a hacer música solo como Atomizador? ¡He estado en grupos y dúos (casi) siempre, no ha habido transición alguna!

El otro día me compré en Dead Moon Pop Marginal. No sé hasta qué punto es el trabajo que mejor define a Atomizador pero me gustaría aprovechar esa referencia para preguntarte sobre el proceso creativo que sigues en Atomizador
La música de Atomizador la compongo con guitarra española o ukelele. Suelo darle muchas vueltas al tema hasta que lo considero acabado. Las voces las compongo en el mismo momento de la grabación.

Alan Moore decía que la creación demuestra que la magia existe. Creo que no hay mejor forma de decirlo

El elevado ritmo de publicaciones que has tenido desde siempre me hace pensar en lo importante que es para ti crear música. No hablo tanto de producción a nivel de referencias, sino de la creación en sí. ¿Cómo le explicamos a alguien ajeno al proceso creativo, todo lo bueno que te llevas de esa parte?
No sé qué puedo decir…llevo haciendo música desde los 15 años. Es mi gran pasión, una necesidad absoluta. Paso el día escuchando música, pienso en música, sueño con música… así que no puedo describir con palabras lo que siento cuando compongo o grabo. Para mí es algo inexplicable…Alan Moore decía que la creación demuestra que la magia existe, creo que no hay mejor forma de decirlo.

Hace poco Martí Sales participó en las audiciones del Eix del Mal y puso un disco tuyo. Contó un montón de cosas interesantes sobre tu manera de entender la música y creo que fue muy instructivo, sobre todo para gente que no había escuchado antes tu música. En un contexto como el actual, con los circuitos musicales tan intoxicados por la presencia de sponsors, marcas, etc., ¿te ha resultado sencillo mantener el sistema de trabajo que aplicas a todo lo que rodea a Afeite al Perro?
Como la existencia de Atomizador, Extinción De Los Insectos y Afeite Al Perro no depende de ventas de discos, intento mover y compartir mi música de una manera en la que me siento a gusto conmigo mismo y con los demás.

Martí explicaba que tratas de tocar siempre en sitios “sin seguridad en la puerta”, un modo de explicar que te gusta tocar en espacios como centros culturales y similares. ¿Cómo ves esa escena ajena al circuito de salas en la actualidad?
Bueno, doy conciertos tanto en salas como en otro tipo de espacios. Me siento a gusto en los lugares donde se cuida la música y no se usa como un ruido de fondo para vender alcohol o cualquier otra mercancía, la verdad. Y esto lo he vivido en salas, pero también me he sentido usado alguna vez en centros sociales. Y sí, ¡los sitios con matones en la puerta no me gustan nada! Creo que el músico tiene una responsabilidad en que la gente que acude a verle se sienta a gusto, y la cosa empieza mal si un tipo con cara de pocos amigos te quiere registrar.  Aún así, entiendo que la gente organiza las cosas de la mejor manera que puede… Liceo Mutante es uno de mis sitios favoritos del planeta y sólo puedo decir cosas buenas de ese lugar y la maravillosa gente que lo lleva. Me produce muchísima admiración la gente que une fuerzas para montar ese tipo de espacios: La Faena, La Residencia, Dinamo DIY Espai, el Matadero de Azkoitia, y diversos ateneos y gaztetxes en los que he tenido la suerte de poder tocar.

Casi todas tus referencias han aparecido con Afeite al Perro, o mediante coediciones. Particularmente es el modelo que prefiero, sobre todo por las sinergias que se producen entre sellos. ¿Algún sello con el que te sientas particularmente cómodo trabajando?
He hecho coediciones con Chingaste la Confianza (el sello de mi amigo Basilio), con Mau, otro amigo al que quiero y admiro enormemente, con Knife Cult (sello del dúo electrónico de Barcelona C-utter, compañeras espirituales), con Prisma en Llamas (donde tocaba Pablo, con el que compartí grupo en Ensaladilla Rusa),  con el sello inglés Turgid Animal y con más amigxs, todas basadas en la confianza y la colaboración.

La experiencia del papel, del objeto, de la manipulación y del cuerpo libre (en oposición al “castigo” de la silla de ordenador, la pantalla y el tecleo taquigráfico) me produce un disfrute y una capacidad de concentración que no consigo con el ordenador.

 

Eso de alguna manera enlaza con algo que dijiste una vez: la importancia del formato físico. En una presentación que hicimos de la revista se nos preguntó en varias ocasiones por la necesidad del formato físico (o su falta de necesidad ante Internet). ¿Por qué crees que es necesario seguir defendiendo la edición física?
No creo que sea necesario, pero es lo que a mí más me gusta. La experiencia del papel, del objeto, de la manipulación y del cuerpo libre (en oposición al “castigo” de la silla de ordenador, la pantalla y el tecleo taquigráfico) me produce un disfrute y una capacidad de concentración que no consigo con el ordenador.

Ya acabo. ¿Qué puedes contarme del artwork de tus discos? Disfrutan de un estilo muy marcado, pero me gustaría conocer tus referencias más inmediatas…
Me gusta envolver los discos de Atomizador y Extinción De Los Insectos en dibujos intrincados, creo que se complementan muy bien y añaden otra dimensión a la música. Tengo muchísimas influencias gráficas, el arte marginal y el cómic es una de mis obsesiones. Pascal Doury y Bruno Richard (Elles Sont De Sortie), Gee Vaucher, Hairy Who, Crumb, Le Dernier Cri, Nick Blinko, Rory Hayes, Fort Thunder, Adolf Wölfli, Maruja Mallo, Madge Gill… ¡podría escribir una lista infinita!

¿Algún disfrute reciente?
Los últimas semanas he estado alucinando mucho con “Rudy”, la colección de cómics de Mark Connery, “Tetsupendium Tawarapedia” de Tetsunori Tawaraya y un catálogo de cómics y portadas del mítico Spain, dibujante que nunca me había llamado mucho la atención y ahora me parece un GENIO.

Acabando con el formato físico, ¿eres consumidor de cassettes? ¿Qué referencias NO deberíamos perdernos?
Hay mucha música que sólo se edita en cassette así que suelo adquirir cintas muy a menudo. Además, el formato me encanta, ¡me parece precioso y curiosísimo! Las últimas cintas que he estado escuchando: cintas antiguas que pillé por correo de Agog, el pseudónimo de uno de mis ídolos musicales, Damian Bisciglia; las últimas ediciones del sello Nostilevo; la grabación del concierto de Marshstepper en el festival Conjunto Vacío (estuve allí y me sentí decepcionado, ¡aunque me encanta la cinta!); y “Common Sense”, una recopilación de músicos electrónicos de LA (Tom Recchion, Joe Potts, Joseph Hammer, Hive Mind, etc) que editó el sello Helicopter.  De hecho, escribiendo esto me han entrado unas ganas tremendas de coger un puñado de cintas y pasar un par de horas escuchándolas. ¡Qué preciosas pueden ser las cintas!

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