The Saurs
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The Saurs: entrevista presentando Magic Shape

Entrevista de Gustavo Martínez a The Saurs, publicada en Shook Down UNDERZINE vol. 5

L'Alternativa - 23è Festival de Cinema Independent de Barcelona

Mi primer contacto con la banda se produce durante la celebración de un concierto de la banda asturiana Las Nurses, que organicé en la ciudad de Sabadell. Hacía unas semanas que había llegado a mi buzón de correo la primera demo de una banda de Cerdanyola, ciudad cercana a Sabadell, que me había impresionado sobremanera por toda la energía que transmitía. Necesitábamos un telonero para ese concierto y tenía mucha curiosidad por ver cómo defendían aquellos trallazos sonoros en directo, y matando dos pájaros de un tiro, fueron invitados a acompañarnos. Lo primero que me sorprendió fue su insultante juventud: Eric contaba con apenas 17 años; pero la verdadera sorpresa fue todo el arsenal rítmico y de actitud que desplegaron, desde la primera nota, sobre el escenario. Es uno de esos momentos en que sabes que estás presenciando algo destinado a ser especial y a sobresalir desde la maraña de bandas que pueblan los escenarios del circuito. Lo comenté con Iván, de Las Nurses, mientras boquiabiertos presenciábamos aquello: algún día haremos algo con estos críos… Después, y dentro de nuestra historia común, llegó el EP Dry Finger. Esta entrevista sirve para conocer una de las mejores y más prometedoras bandas que han surgido de la escena catalana en los últimos años. Sirva esto para conocer a The Saurs.

TEXTO: GUSTAVO MARTÍNEZ | FOTOGRAFÍAS DE NOELIA RUIZ CEDIDAS POR THE SAURS

¿Cuál es la conexión que tiene The Saurs con la música? ¿Qué os llevó a coger un instrumento y poneros a tocar?
Eric: Bueno, el nexo común siempre fue el heavy metal, porque todos venimos de ahí. Básicamente ahí empezó nuestra relación con la música.
Engui: …y bueno, el rock, el sudor. (Risas)

¿Y qué fue lo que despertó el gusanillo?
Eric: Bien, yo mediante mi hermano mayor. Él tocaba la guitarra y yo me animé a tocar la batería, pero al final me cansé de la batería y me pasé a la guitarra.
Alejandro: Yo por mis dos tíos. A uno le gusta la música de los sesenta y setenta, y en casa me empapaba de su colección de vinilos junto a mis primos. Me encantaba verlo sacar las portadas y pasar el rato. Mi otro tío era hermano del que fue bajista de Los Salvajes o Lone Star, y con él hablaba de música antigua y tal. Pero bueno, yo empecé de fan de Mago de Oz y Sidonie, que fue el primer disco que me compré.
Engui: Yo por Internet. Comenzando a escuchar lo típico cuando quieres ser heavy. Te pasabas por Tallers y veías los grupos que lo estaban petando: Iron Maiden, AC/DC y luego en casa te los bajabas por el eMule y ahí comenzamos.

¿No os supone ningún problema ahora que trabajáis con una editorial el hecho de reconocer que bajáis música por Internet? (Risas generales)
Engui: No pasa nada, todo el mundo lo ha hecho. (Risas)

¿Cómo os conocéis?
Eric: Alejandro y yo nos conocimos en un concierto de Lujuria. Él tocaba con su anterior banda de metal.
Engui: Yo iba por libre pero también estaba en ese concierto.

¿Y ahí nace The saurs? O cómo fue…
Eric: No, ahí nacen las ganas de montar algo, supongo.
Alejandro: Yo en el concierto hablé con ellos dos por separado, porque Engui y Eric no se conocían. A Engui lo conocí en los tiempos de Myspace, pero ellos dos no se conocían, a pesar de vivir a dos calles uno del otro. Y los presenté ese día.
Eric: Desde ese día siempre hablamos de montar algo juntos. Engui y yo comenzamos a tocar juntos y con más gente de manera regular.

Entonces, ¿estáis los tres desde el principio?
Eric: No, pero como grupo más o menos en serio sí que somos los tres. Empezamos Engui y yo. Yo tocaba la batería y él cantaba, pero al final todo da muchas vueltas y acabó entrando Alejandro, que toca la batería mejor que yo. Y como yo canto mejor que Engui, y Engui toca la guitarra mejor que yo… al final cada uno adaptó su posición.
Alejandro: Al principio me pasaba para verlos…
Eric: Hay un video de Youtube, muy viejo, en el que se ve a Alejandro con su coleta rizada en primera fila, moviendo los brazos.

¿Y qué formación musical tenéis? ¿Cómo aprendéis a tocar?
Eric: De los tres, creo que soy el que tiene más formación. Hice clases de batería cuatro años, aunque acabé un poco harto. Si lo pienso, cuatro años para lo que acabé mejorando… muy triste. Luego me metí a tocar la guitarra, y tuve un profesor unos tres meses, pero cuando vi que lo máximo que me iba a enseñar era el solo de “Stairway to Heaven” dije que “a la mierda” y “venga Engui, enséñame a tocar la guitarra” (risas).
Engui: Yo al principio iba a aprender con un tío heavy que era un fanático de Whitesnake y toda esa mierda. Yo al final quería aprender otras cosas como blues, flamenco o escalas diferentes, y el tipo no me enseñaba nada más… Se ponía en plan: “no tío, yo solo sé hacer solos como Joe Satriani”. Al final decidí ponerme a mirar videos en Youtube y a fijarme cómo y dónde ponían los dedos los músicos de las bandas que me molaban. Y más o menos aprendí así.

Es curioso. Antes se sacaban los temas de oído, pero vosotros sois músicos de la generación Internet. ¿Sois más visuales que de oído?
Engui: Sabes, te voy dar un titular: “Somos la generación de Internet y los porros” (risas). De todas formas es así: toda nuestra generación ha aprendido a base de Youtube y quedar con los amigos en un parque a fumar porros.
Alejandro: Yo tocaba en casa. Me ponía el bote del Cola Cao y diferentes cosas. Las baquetas eran flechas de ventosa cogidas al revés, e iba haciendo ritmillos. Además comencé a tocar con mi amigo Iván, que venía a casa a tocar el bajo sin enchufar.

Y el primer concierto, ¿ya lo hicisteis vosotros tres juntos o cómo fue?
Alejandro: The Saurs en realidad es muy viejo, viene de 2009 o así, un año después del concierto de Lujuria del que hemos hablado antes.
Eric: Hasta entonces teníamos otra formación y llegamos a tocar en Barcelona varias veces. Íbamos a un garito donde hacían noche de tributos y nos enchufábamos por la cara, tocábamos un par de covers y un par de temas nuestros. Lo primero que hicimos nosotros tres fue el concurso de bandas de Cerdanyola, que nos apuntamos por probar, al ser Engui y yo de Cerdanyola. Acabamos ganando y tocando en la fiesta mayor… Tocamos a las 3 de la mañana en el sitio más grande de la ciudad para celebrar conciertos, aunque tocamos para cinco personas y un borracho.
Alejandro: No hombre, había más gente, que el sitio era enorme.
Eric: En ese sentido la cosa fue guay. La primera cosa que hacemos y salió bien.
Alejandro: ¡Y cobramos! 200 pavos, además.
Eric: Hay una frase de Alejandro de aquel momento que es “chicos, no volveremos a cobrar 200 pavos en mucho tiempo” (risas).

Entonces seguís tocando, y vais haciendo conciertos hasta que llegamos a la grabación del Bring Me Fog. Grabáis. ¿Qué hacéis con esa patata caliente?
Alejandro: Yo entré en 2012. Para entonces ellos ya tenían una demo como The Saurs, que además estaba en Bandcamp. Hicieron unos CDs cutres con fundas de plástico que repartían en los bolos, pero era otra historia: Engui aún cantaba y Eric estaba a la batería, y con ellos estaban Ángel como bajo y un guitarrista que se llamaba Sergi, colega de Ángel. Por entonces los temas tenían otro rollo, vivían su época Hellacopters. Cuando yo entré en el grupo llevaba un tiempo escuchando Thee Oh Sees, Black Lips y Mujeres, y les empecé a enseñar toda esa movida. En cierto modo entré porque ya no me gustaba lo que hacían. Lo que les influenciaba me gustaba pero no me apetecía tocar todo aquello, por lo que más o menos por entonces empieza la etapa garajera de The Saurs.

Y de esa nueva dirección salieron los temas del Bring Me Fog. Que eran cuatro temas pero que tampoco eran cuatro temas de un solo estilo.
Eric: No hubo una idea preconcebida: los cuatro temas salieron como salieron en aquel momento.

En el Bring Me Fog, ¿qué edad teníais exactamente?
Eric: Yo tenía 17, Engui 21 y Alejandro 20.

¿Y qué hicisteis con él? ¿Lo intentasteis mover?
Alejandro: Claro. Enviamos correos a varios sellos de aquí cuando ya estaba publicado en Bandcamp.
Eric: Y el único que nos hiciste caso fuiste tú.
Alejandro: Nos hiciste caso pero no para publicarlo, sino para hacer juntos la próxima referencia. Con el Bring Me Fog nos contestaron algunos sellos, en plan “que suena guay y eso, pero que no nos interesa de momento sacar nada”.

A ver, como carta de presentación es impresionante…
Alejandro: Yo acabé muy contento de cómo quedó.

A mí, al menos con Mama Vynila, siempre me ha gustado conocer a la banda y apostar por el siguiente trabajo, sin haber escuchado nada de lo nuevo. El nacimiento del Dry Finger fue así: adelante sin haber escuchado un solo tema.
Eric: Además el Bring Me Fog nos salió así.
Alejandro: El Bring Me Fog era eso, los temas nuevos que hicimos después de haber entrado yo. Había más material, pero digamos que eran más del rollo anterior.
Engui: Lo que quedó, fueron los caminos nuevos que habíamos explorado.
Eric: Y nos quedamos bastante sorprendidos de cómo quedó, en realidad. Para ser una historia tan breve, de solo seis meses tocando juntos… Recuerdo que lo grabamos en directo y que nos costó cuatro duros. Lo grabamos con Denis y Victor Saldaña en su local de ensayo, y salió de puta madre.

A mí, aparte del Bring Me Fog, lo que me impresionó cuando montamos el bolo de Las Nurses fue la actitud que teníais sobre el escenario. ¿Hasta qué punto esa puesta en escena —o actitud— que os caracteriza es premeditada?
Eric: Siempre nos ha molado dar caña. Antes éramos un poco más cafres, pero poco a poco nos hemos ido puliendo. Si algo nos gusta a nosotros es ver a un grupo y quedarte prendado, que estés pendiente de todo lo que está pasando.
Engui: Que veas que tienen ganas, que te transmitan esa energía. Nosotros tres nos metimos en esto porque los tres teníamos muchas ganas de hacer música y volcar esa pasión. Y sale natural, es como la sentimos: no hay trampa ni cartón.

Cuando comenzasteis a moverlo entre sellos ¿os frustró un poco que no hubiera respuesta directa por parte de ellos?
Alejandro: No… Al principio nos preguntamos entre nosotros sobre dónde podríamos enviarlo. Lo enviamos a BCore, a La Castanya… pero no nos frustró que nadie apostara por él. Ya lo esperábamos.
Eric: Aunque cuentes con ello es un paso necesario que tienes que hacer, y por haber enviado a tantos sitios al final tocamos en el Festival Hoteler.

Es curioso que ningún sello hiciera caso para una edición física del Bring Me Fog y que luego de golpe Discos Farruco, también de Cerdanyola, apostara por él.
Engui: Lo de Discos Farruco surgió en ese tiempo en que Sueiro y yo siempre íbamos al casal los fines de semana. Nos pasábamos a escuchar los conciertos punkis de las bandas de la ciudad. Y allí hicimos buena relación y nació la idea de editarlo desde ese ambiente.
Alejandro: Yo no tuve contacto directo con el nacimiento de esa edición, pero creo que el de Discos Farruco vio que el grupo nos lo tomábamos en serio y que aquello tenía salida e iba a recuperar la inversión. Lo mismo que tú.
Eric: En ese sentido le estamos superagradecidos, porque nosotros queríamos sacarlo en vinilo pero no teníamos un duro, y viene él y nos dice que se hace cargo de la edición. Y aunque ya tenía rodaje, y todo el mundo lo había escuchado, mola tener una edición en vinilo de lo primero que has sacado.
Alejandro: Nosotros colgamos en la red el EP para febrero, antes del concierto de Las Nurses, y tuvimos el vinilo para diciembre, en la semifinal del Bala Perduda, que fue el primer bolo donde lo pusimos a la venta.

¿Y cómo os buscabais la vida para encontrar conciertos en esa época, cuando nadie os conocía?
Alejandro: Nos apuntábamos a todo. A veces solo nos daban de cenar, a veces nos pagaban algo y otras ni eso.
Eric: Al final nosotros tocábamos y como la gente se quedaba con buena impresión nos iban saliendo más cosas. Porque lo principal era tocar.

¿No os afectaba ser una banda del extrarradio? ¿Cómo una banda del extrarradio se da a conocer en una ciudad como Barcelona, con una oferta tan amplia de bandas nuevas?
Eric: Echándole morro. Si no conoces a la gente de tu rollo que está montando los conciertos, pues vas allí, te presentas y los conoces… Al final siempre acaba saliendo algo.

¿Son círculos cerrados?
Alejandro: Sí que es verdad que por pertenecer a ciertos círculos tienes más facilidad para tocar, que te llamen para tocar o que te saquen el disco. Pero tampoco es que sea algo cerrado. A ver, ellos dos eran de Cerdanyola; yo de Hospitalet; Ángel, el bajista, era de Molins. Tampoco había una red de público que pudiéramos mover. El que en realidad conocía más gente era Ángel, que tenía un historial de tocar en okupas y conocía a mucha gente.
Engui: Digamos que no había una red de extrarradio musical.
Eric: Opatov existían ya por entonces, pero como tocaban siempre por Cerdanyola, éramos todos conocidos pero no nos relacionábamos. Era bastante curioso todo.
Engui: Se ha ido formando todo en base al trabajo.

Y de ahí llegáis al Dry Finger.
Alejandro: Bueno, llegamos al Dry Finger pero antes nos quedamos sin Ángel, el bajista.
Eric: Eso fue un punto de inflexión en el grupo. Ángel provenía de movidas más punk y hardcore y a nosotros nos movía tocar y no nos queríamos cerrar tampoco puertas. No del palo “vamos a vendernos”, pero sí del palo “vamos a hacer lo que nos salga de la polla”…

¿Cómo influyó la marcha de Ángel en el sonido de la banda?
Eric: Fue un golpe duro, porque Engui y yo llevábamos como 5 años tocando y aprendimos a tocar con él. Joder, se te va el colega y encima se va de una forma mal. Nunca es bonito que una persona deje la banda de la noche a la mañana, sin avisar. Pero al fin y al cabo, nosotros somos muy echados para adelante. En verano, perdidos, nos preguntamos: “¿Qué hacemos? ¿Fichamos bajista?”. Al final nos compramos una serie de pedales y adaptamos la banda a la falta de bajo.

Esa decisión —la de prescindir de bajista— ¿creéis que ha hecho evolucionar a la banda?
Alejandro: No estoy seguro de que haya influido mucho. Al final es lo mismo pero sin bajo.
Eric: Bueno, a nivel de hacer canciones las planteas de una manera diferente. Eso cambia.
Alejandro: Ahí sí, pero en el sonido no tanto.
Eric: En el Dry Finger nos estábamos adaptando a su marcha. En cambio en Magic Shape todo ha sido ya intencionado en el sonido.
Engui: Yo del Dry Finger me quedo con que nos enseñó qué podíamos hacer sin un bajista, y el Magic Shape es la consolidación de ese sonido.
Eric: El Magic Shape es la referencia real de cómo sonamos a día de hoy.

A pesar de lo apresurado que fue la grabación del Dry Finger, ese 7” significó el despegue de la banda. No parasteis de enlazar un concierto detrás de otro.
Engui: Sí, el Dry Finger nos ayudó a seguir dándonos a conocer.
Alejandro: Desde que tuvimos el 7” del a la salida del Dry Finger pasaron 4 meses.
Eric: Nos sirvió para ver que en Barcelona no acaban las cosas. Nos hicimos un tour catalán y cuando acabó el verano quisimos salir fuera. Conocimos a Néstor de Morenas y nos fuimos a Alicante y Murcia, y poco a poco fuimos haciendo pequeños bolos por fuera de Barcelona. Además teníamos el carné de conducir hacía poco y salir fuera no era tan fácil… vas to cagao. La carretera nos hizo crecer como banda.

El concierto del Bis también fue un punto de inflexión.
Eric: Sí que lo fue… ¡quemamos dos amplificadores!

Y mucha gente flipó con ese bolo. Os disteis a conocer ante un público más amplio.
Eric: El BIS fue importante, sobre todo porque estuvimos allí gracias a las dos personas que más han apoyado nuestro proyecto desde el principio, que sois tú y Raül Chamorro de Ultra-Local. Lo de Raül fue increíble: nadie nos conocía de nada y él, que solo nos conocía de Bandcamp, comenzó a publicitar a la banda por todos sus medios. Fuimos su apuesta para el BIS de ese año y también nos llevó a las fiestas de Poblenou… También debo decir que consideramos que en el BIS hicimos uno de los peores conciertos de nuestra carrera, pero a pesar de eso a la gente le impactó mucho.
Alejandro: Supongo que se quedaron con lo bueno de lo que vieron.
Eric: Si te quedas con lo malo lloras (risas).

Un poco después Jägermeister os comienza a meter en sus eventos. ¿Cómo fue aquello?
Eric: El Dry Finger fue también bien para eso. Arnau (Jägger) nos contactó y comenzamos a hacer cosas con la marca.

¿Qué balance hacéis?
Eric: Gracias a Jägger se nos han abierto las puertas para tocar en muchos festivales, aunque sea a las 4 de la tarde. Pero estamos tocando ahí y nuestro nombre aparece en la programación. Y eso no es fácil de conseguir cuando solo tienes un EP, grabado en dos días.

Después de Jägger muchas otras marcas han contado con vosotros para sus eventos. Hace unos días estabais en un evento Converse. ¿Qué opináis de la implicación de las marcas en la escena musical?
Eric: Tienes que ser consciente del trato que te ofrecen. Si nosotros trabajamos con Jägger es porque consideramos que el trato que nos ofrece nos interesa ya que nos da la oportunidad de llegar a escenarios que sería muy complicados de alcanzar por nuestros medios.
Alejandro: A lo mejor la balanza está más en la parte de la marca pero para nosotros el beneficio de darnos a conocer también es inmenso. No nos parece nada agresivo asociarnos a ellos.
Engui: Lo vemos como podría ser Mama Vynila: es alguien que invierte en ti. Porque cree que la asociación puede beneficiar a ambos.
Eric: No es lo mismo tocar en el escenario Jägger, con todo el trabajo de promoción que hay detrás, que te programen, si te programan, y pasar totalmente desapercibido.

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Un capítulo aparte en vuestra historia con los concursos. Segundos en el villa de Madrid, ganadores del Bala Perduda y el Villa de Bilbao. Casi nada. ¿Qué importancia le dais al Bala Perduda?
Eric: Mucha. Nos hizo crecer como banda y nos dio la posibilidad de grabar nuestro primer LP.
Alejandro: La semifinal del Bala fue de hecho nuestro primer concierto en una sala importante, en Apolo 2.

¿Recomendáis a las bandas que participen?
Eric: Totalmente.
Engui: La experiencia de tocar en una sala profesional es increíble.

Antes del Bala Perduda quedasteis segundos en el Villa de Madrid, pero ese segundo puesto no tuvo mucha repercusión.
Eric: Lo del Villa fue muy curioso. Acabábamos de publicar en internet el Bring Me Fog, nos seleccionaron y nos fuimos a Madrid. Tocamos cinco canciones en diez minutos.
Engui: Realmente creo que nunca habíamos tocado en un escenario que se pareciera a un auténtico festival delante de miles de personas.
Eric: Yo tenía los cojones por corbata… ¡y quedamos segundos de una selección de 700 grupos!
Alejandro: Cuando acabas no te lo crees. Te viene la idea de “somos la segunda mejor banda de toda la gente que se ha metido ahí”. Te alegras pero también te preguntas: ¿por qué? ¿Lo merecemos?

Y después del Bala Perduda vino el Villa de Bilbao. ¿Cómo fue esa experiencia?
Eric: Es un concurso muy bien montado, la verdad.
Alejandro: Cubren todos tus gastos para que puedas tocar allí, y no hay que llevar nada de backline. Te tratan genial, tocas en una sala grande, te graban en directo y hay bastante respuesta de público. Está muy bien.

Opatov, otra banda de Cerdanyola, ha ganado este año el Bala Perduda, además del concurso Proyecto Demo (Radio 3) y de estar seleccionada en el Villa de Bilbao. ¿Qué os dan de comer en esa ciudad?
Eric: En Cerdanyola hay mucho amianto (nota: en referencia a una trágica crisis de salud pública que fue noticia en todo el país).
Engui: Mucho amianto y pocas cosas que hacer. La gente se aburre, así que coge un instrumento y le echa ganas para matar el tiempo.

Desde el Dry Finger habéis contado con los diseños de Néstor Sevillano (Morenas, Futuro Terror) para la imagen de la banda: ¿hasta qué punto define vuestra imagen gráfica?
Eric: Lo bueno que tiene Néstor es que es muy trabajador, eso lo primero de todo. Tiene un estilo muy personal y nosotros fuimos a él porque nos gusta lo que hace. Cuando le encargamos la portada del Dry Finger aún no le conocíamos en persona.
Alejandro: Lo de Néstor fue propuesta mía. Les pasé varias portadas suyas y la carpeta de diseños que tiene en Facebook, y cuando le encargamos el diseño le pusimos como referencia sus propios trabajos.
Eric: Mola porque tiene un rollo crudo pero a la vez puede llegar a ser hasta elegante. Creemos que su estilo pega con lo que hacemos nosotros.

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¿Como nació el interés de El Segell del Primavera por publicar el Magic Shape?
Engui: Fue casi después de ganar el Bala.
Eric: Antes de tocar en el Primavera ganamos el concurso y quedamos un día para comer con ellos: querían conocernos personalmente. Fue durante la comida que nos dijeron “eh, chicos, nos gustaría editar el disco”, pero el tema se quedó un poco en el aire después de eso. Creemos que en cierto modo ellos estaban esperando a ver nuestra evolución. Quedamos en eso y durante el verano les enviábamos demos y no recibíamos respuesta… Hasta octubre estuvimos en el limbo sin saber si todo seguía en pie.
Engui: Pero estábamos muy contentos de quedar con ellos. Que un sello de la dimensión de El Segell del Primavera hubiera mostrado interés…
Eric: También porque somos muy trabajadores y hacemos lo que nos gusta. Tocamos en el BIME y Carlos de El Segell del Primavera nos vio allí y nos confirmó que lo que habíamos hablado en mayo seguía en pie.

¿Cómo fue la grabación del Magic Shape?
Engui: Fue genial, aprendimos mucho ya que fue nuestra primera grabación en un estudio profesional. También tuvimos la suerte de que Eric tiene una relación estrecha con un profesor suyo de la Universidad que… bueno, que lo explique él.
Eric: Un profesor mío de la Universidad que me daba la clase de radio nos comentó que si nos apetecía que nos produjese algún tema se lo comentásemos. Cuando entramos a grabar nos pusimos en contacto, ya que nos gustaba la idea de que hubiese alguien de fuera aportando una mirada externa. En El Segell al principio se mostraron un poco reticentes, pero en dos días se los ganó.

¿Qué sistema de trabajo utilizáis para componer los temas?
Eric: Antes era un poco más individual. Cada uno traía una idea de casa al local de ensayo. Pero ahora mismo creamos más conjuntamente y eso, creo, se nota en el resultado final.
Alejandro: Aunque los temas los suele traer Eric.
Eric: Bueno, parten de una idea muy vaga que yo traigo de mi casa. Entonces en el local le metemos mano entre todos, en plan: Alejandro le cambia el ritmo, Engui decide qué hará con la guitarra, etc., hasta que la canción se transforma radicalmente. Yo tengo mucha facilidad para crear proyectos de canciones y en ese sentido ellos son los que lo encauzan todo.

¿Entonces todo nace de una idea de Eric y le dais forma en el local?
Alejandro: No, el disco no. El LP es mitad de Eric y Engui.
Eric: Casi todas las estrofas nacen en casa y el estribillo se crea en el local.
Engui: Seamos sinceros, las canciones se acaban escribiendo en el último minuto de los ensayos. Lo bueno acaba saliendo al final de la sesión.
Alejandro: Cuando estábamos haciendo los temas para el LP ensayamos en un local por horas, así que cuando llegaba la media hora final y nos teníamos que ir de allí todo se precipitaba. Muchas veces, cuando se acababa el tiempo, acabábamos en una sala común que tiene el local y ellos dos continuaban con las guitarras trabajando en los temas y lo grabábamos allí para acordarnos.
Eric: A veces nos íbamos a Calafell, a una casa que tengo allí, y nos retirábamos a tocar. “Flashlights” nació allí. Estábamos Engui y yo tocando un popurrí de ideas conjuntas y llegó Alejandro y nos dijo: “qué hacéis tocando eso, ¡no mola nada!”. Luego la probamos en el local de ensayo y dijimos: “¡¡¡Uala!!!” Al final es el tema que más nos gusta del disco.
Engui: Realmente donde hemos creado los mejores temas ha sido en Calafell. Nos vamos de retiro espiritual y nos encerramos a darle duro durante todo el fin de semana.
Alejandro: Es lo mejor. Nos encerramos de viernes a domingo y estamos los tres días dándole vueltas a las ideas.
Eric: Piensa que aún somos inexpertos y continuamos aprendiendo métodos y formas de crear buenas canciones…

 

The Saurs no ha sido una banda de un pelotazo, sino que ha cumplido todos los plazos para darse a conocer. Habéis pasado por la autoedición, por un sello pequeño y ahora en un sello con proyección internacional. ¿Cómo veis las diferencias?
Eric: Nuestra mentalidad siempre ha sido la misma, siempre hemos querido abarcar lo máximo posible.
Alejandro: Siempre hemos querido ofrecer lo mejor que hemos podido ofrecer en ese momento. Creo que hemos sabido que tenemos que mejorar mucho y no es que tengamos definido un sonido final y no queramos evolucionar, y nos gusta esa sensación de cambio constante.
Eric: La prueba es que en cada concierto cambiamos el setlist.
Engui: Seguimos en una etapa de maduración. Yo personalmente pienso que es un proyecto que está en constante evolución.
Alejandro: Eso es otra cosa que siempre me he preguntado: ¿qué estilo somos, qué queremos hacer? A mí me da la sensación de que cada tema podría ser de un grupo diferente.
Eric: También en esa forma de hacer las cosas radica un poco cómo somos nosotros. El LP tiene coherencia pero a la vez tiene unos ritmos diferenciados y unos cambios de intensidades que es como a mí me gusta afrontar las cosas. Que no todo tiene por qué ser de una forma. Hay que dejarse llevar…
Alejandro: Yo les ponía el ejemplo de Morenas o de Univers, que tienen estilos muy identificables. Y a mí me cuesta explicar qué estilo es The Saurs.
Engui: Yo creo que lo bonito es que realmente The Saurs es lo que ha podido ver la gente desde un principio. Un crecimiento constante , el proyecto de una ilusión que se sigue transformando, y creo que al público aparte de que le guste las canciones le gusta ver que estamos en constante evolución.
Alejandro: El otro día en el concierto de Converse nos comentaron —una persona que nos vio en la final del Bala Perduda— que habíamos mejorado mucho. Como si hubiera la idea de que lo que vieron hace un año era definitivo y nos íbamos a quedar ahí.
Engui: Al final nuestra baza es esa. Cuando acabamos un proyecto ya sabemos que el siguiente no va a ser igual. Vamos a seguir rompiéndonos la cabeza a ver a dónde vamos a ir en el siguiente.

Para el Magic Shape, de hecho, habéis recuperado temas de vuestros anteriores trabajos que ahora suenan diferentes.
Engui: Sobre todo del Dry Finger. Porque veíamos que había que revisitarlos. Eran temas que merecían que la gente viese la evolución de la banda respecto a lo que ya éramos y lo que somos ahora. Que quedase plasmado ese crecimiento.
Eric: El hecho de regrabar una canción siempre es difícil. Pero escucho las antiguas grabaciones y soy muy crítico con ellas.

Y para acabar, ¿qué debería pasar ahora con The Saurs?
Eric: Queremos salir al extranjero a tocar y continuar evolucionando y jugando con nuestro sonido. Ahora Engui se ha hecho con un teclado y estamos mirando cómo introducirlo en nuestro sonido. Seguir creciendo como banda y tocar y tocar…

Escucha el primer largo de The Saursen Spotify:

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