L'Alternativa - 23è Festival de Cinema Independent de Barcelona
Previas

Londres, California

Band Photo

Empecemos con lo ya sabido. En un mundo perfecto, Male Bonding serían de California, y la entrada presentada sería mucho más fácil de hacer. Bastaría con agrupar grupos con zonas geográficas comunes y hablar de un movimiento uniforme, oficial. Su noise-punk desprende un marcado componente angelino, que convierte en accidente, una simpática nota a pie de página, su origen británico. Llegados de Londres, donde lograron cierta fama a costa de alocadas fiestas caseras de inevitable desfase, es tal la facilidad con la que entroncan su música con la Costa Oeste norteamericana que su procedencia inglesa sorprende y descoloca por igual. Pese a ello, lo intentaremos. Hablemos de Male Bonding, primos lejanos de Wavves,vinculados directamente con No Age y portadores de la llama en la que reposa el futuro del noise-punk. Un texto de RUBÉN IZQUIERDO.

Todo empezó Dalston, al este de Londres, donde el trío realizaba sesiones salvajes, todo ruido y furia, en fiestas caseras de alto voltaje musical. De una de aquellas sesiones  salieron sus primeros splitts y un puñado de versiones, hasta que Paradise les editó Nothing Remains EP en colaboración con su actual sello, Sub Pop Records. De allí saltaron a Estados Unidos para llevar a cabo sus colaboraciones definitivas con Sub Pop, con quienes editaron su primer LP en 2010. Ese mismo año colaboraron con Dum Dum Girls, con las que giraron brevemente antes de grabar el  7” Pay for me/Before It’s gone.

Foto promocional de Male Bonding // Steve Gullick

De aquel primer trabajo con Sub Pop nos queda la furia concentrada de un trabajo que aprovecha la vitalidad de Robin Silas a la batería, con John Artur Webb como guitarra y voz y Kevin Hendrick al bajo y voz secundaria. Ese trabajo lo acompañaron de varios splits y 7” -editaron incluso en cassette, una práctica a reivindicar- y un puñado de colaboraciones con las que asaltaron la escena. Nothing Hurts era un disco poderoso, la primera bocanada de un grungepunk que les permitió colaborar con bandas del prestigio de Vivian Girls (en el top 6 del año para Shook Down), Lovvers, Mika Miko o Nisennenmondai, formaciones con las  esa ola imaginaria que les hermana, trufada de ambiciones e influencias a partes iguales.

Nothing Hurts repartía a través de sus 13 temas una continua montaña rusa emocional. No por casualidad editados con el último sello de Nirvana, el disco tenía en The Dammed o Black Flag algunos de sus mejores momentos, aunque servidor aplauda con fuerza su colaboración con las Vivian en Worse to Come -maravilloso cierre en una colaboración del todo natural vista la evolución de las dos bandas- o Paradise Venidors, donde los ecos de Nirvana atronaban con fuerza y retomaba la apuesta de recuperación de los noventa tan en boga en los últimos años.

Endless Now es la continuación de aquel primer trabajo en Sub Pop, sello que, conviene recordar, acostumbra a realizar colaboraciones de dos años, por lo que habrá que estar atentos a los movimientos en el futuro de la banda. Mantiene algo de evocación a los 90 más noise, aunque se refina la distorsión y explora nuevas vías en Seems to notice now o Mysteries complete. Hay algo de las Vivian -la colaboración es ahora sólo espiritual- e incluso de nuestros adorados Yuck y el resultado es el esperado en este tipo de trabajos: un disco corto, de intensidad brutal, que convierte los 36 minutos en los que se expande en un ejercicio de intensidad constante, con pocos espacios para el respiro y la promesa de un directo vitamínico cuyo resultado podremos comprobar el próximo día 18 en Sidecar. En general, Endless Now mejora a su predecesor, sobre todo en todo lo relacionado con la técnica y la puesta a punto del disco.

Decíamos, pues, que la principal diferencia entre los dos discos es el refinamiento de un sonido ahora menos lo-fi, en el que la evocación al punk no se pierde del todo por más que la referencia pop gane peso en algunos momentos, por más que la intensidad constante sólo nos de respiro en The saddle. ¿El resto? 36 minutos que pasan volando. Pura intensidad.

Las dos fotografías son de Steve Gullick para Sub Pop. Male Bonding actuarán en Sidecar el próximo 18 de enero. Para más información consultar la página web de Sones.

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