24fps / 33rpm

Los juegos fútiles de Evripidis and His Tragedies

Como ya hicimos la semana pasada hablando con los I AM DIVE a propósito del lanzamiento de su último trabajo aprovechamos el pase de la sección 24fps/33rpm de la revista impresa a la web para hablar con algunos de nuestros autores favoritos sobre sus últimos videoclips u obras relacionadas con lo visual. En el caso que nos ocupa hoy el invitado es Evripidis Sabatis, principal artífice del proyecto musical Evripidis and His Tragedies, de estreno hace un mes con nuevo videoclip. ‘Futiles games in space and time’ es el videoclip más “minimalista” que el autor griego ha presentado hasta la fecha, presentando un trabajo que se escapa del ritmo narrativo de obras anteriores como “Just a kleenex” o “Straydog”. El resultado es un trabajo que va más allá de la historia “concreta” para abrirse a la imaginación, tomando como base un tema concebido “mucho antes que el disco”, desarrollada a partir de un texto que el artista plástico David Bestué le cedió a nuestro protagonista. Charlamos con el propio Evripidis para saber más sobre el trabajo previo que envuelve la salida del clip, así como las claves de su último trabajo discográfico.

TEXTO: R. IZQUIERDO | FOTOGRAFÍA DE PORTADA: DANIEL RIERA

Hola Evripidis. Empezamos si te parece hablando de tu nuevo vídeo. ¿Qué novedades más significativas trae Futile Games In Space and Time?
Es mi primer video en blanco y negro, y también es lo más minimalista que me han hecho jamás, quizás junto al video de ‘Ls Make The World Go Round’ de mi disco anterior, aunque ese último tiene una estética mucho mas sencilla, repetitiva, nostálgica, muy indie pop. ‘Futile Games in Space and Time’ es más sofisticado usa el minimalismo y el simbolismo junto con la animación, con referencias a los pioneros de ese medio.

Como comentas, hay una apuesta mayor por el minimalismo, tal y como me explicabas en el mail. ¿Supone un cambio en tu hoja de ruta visual? ¿Qué importancia le das al tratamiento visual en tu obra?
Me ha gustado alejarme de los videos narrativos tipo ‘Just a Kleenex’ o ‘Straydog’, y de los videos más humorísticos y lo-fi del pasado, como ‘Pure At Heart’ o ‘Ru Ru I’d Love to’… Aunque siempre me cautiva una bonita, emotiva historia o un buen puñado de escenas graciosas, me apetecía desarrollar una faceta mas elegante y misteriosa, una que crea más sensaciones en vez de contar una historia concreta, que deje mucho más a la imaginación.

No sé hasta qué punto es casual que el cambio se de en el tema central del disco. ¿Qué peso le das a la canción respecto al disco?
Esta canción se percibió mucho antes que el disco y está basada a un texto que me pasó el artista plástico David Bestué. Incluso ya había grabado una versión anterior como parte de la banda sonora de un proyecto suyo llamado Historia de la espuma, que se puede escuchar en su totalidad en mi bandcamp por cierto. A lo largo de los años la canción cobro entidad propia ya que de alguna manera refleja en la perfección el tipo de persona que soy y mi manera de enfrentarme la vida-como un juego fútil donde la esperanza y la decepción de alternan continuamente, un juego a menudo cruel y absurdo al que no debes temer, sino vivirlo, disfrutarlo, sacarle todo el juego y la sabiduría que puedas.

Imagino que es uno de tus discos más personales, y me atrevería a decir que es el más ambicioso. ¿Lo consideras un trabajo definitorio?
Creo que con este disco llevé a mi lenguaje barroco y basado al piano, los coros y la multi-instumentación a sus limites. También lleve mis recursos económicos más allá de sus limites. Creo que ha valido la pena -colaboré de nuevo con un buen puñado de músicos barceloneses excelentes, pero también internacionales, me mezcló el disco el técnico del legendario 69 Love Songs de Magnetic Fields junto a LD Beghtol, participe de ese disco, que también ha cantado en el mío, precisamente en la canción ‘Futile Games in Space and Time’. Pude juntar en mi viaje personal un montón de amigos y gente que admiro. Ahora mi intención es hacer un disco con poca gente. Acabo de grabar un disco en griego que cuenta con muy pocos colaboradores y muchos menos instrumentos. No es un disco minimalista desde luego, pero no se puede comparar con la locura de los 3 anteriores.

¿Cómo fue el trabajo con Ignasi Casas? ¿Le diste libertad total para trabajar la idea?
Ignasi es un gran amigo desde hace una década y he estado observando su trabajo desde que empezó a estudiar fotografía hasta ahora que está desarrollando una carrera en Londres. Ya sabía pues que él tiene una fijación importante con las formas claras, los juegos de luz y sombra y con fotografiar objetos muy pequeños o mundanos y cambiarles de contexto. Estaba seguro que era la persona ideal para adaptar ‘Futile Games in Space and Time’ a la pantalla. Además, él contaba con un gran equipo de gente muy talentosa. Le hice algunas propuestas, pero realmente el video es obra suya y de su equipo.

Puede que el resultado del disco sea menos hmongéneo: hay una pluralidad de voces importante, con gente tocando de España, Estados Unidos, Grecia o Finlandia

Grabaste el disco en un montón de ciudades. ¿Qué peso tuvo en el sonido final del álbum?
Hay una pluralidad de voces, maneras de tocar e incluso acentos ya que canta y toca gente de España, Estados Unidos, Grecia y Finlandia, así que quizás el resultado quedó menos homogéneo que el disco anterior, que contaba solo con colaboradores provenientes de la escena barcelonesa. Me gusta mucho la mezcla final también, fruto de trabajar con los de Nueva York.

Siguiendo un poco con eso, ¿qué proceso compositivo seguiste? ¿Componías según grababas en la ciudad en la que estabas? ¿Lo consideras un disco “nómada”?
Mi existencia fue muy nómada durante los años en que transcurrió la grabación y la mezcla del disco, pero todas las canciones fueron compuestas en mi piano, en los tres pisos del barrio de Raval en que viví.

En la nota se hace alusión “al papel del coro”. ¿Hasta qué punto es importante para ti reconectar con el legado clásico helénico?
No lo llamaría importante sino divertido llevar a mi manera de hacer canciones un poquito de teatralidad clásica, ya que soy griego, me llamo Evripidis y cuento historias. Pero el uso de coro en la música del siglo 20 ya está muy presente en las canciones de los Girl Groups de los años 60 y el soul de la misma década. Siempre hay un coro advirtiendo, lamentando, celebrando, comentando, en un diálogo continuo con el o la cantante principal.

Hay un montón de colaboraciones. ¿Te sientes parte de una escena? ¿Qué importancia le das a eso, al hecho de poder colaborar con gente de proyectos afines?
Me encanta colaborar y afortunadamente siempre he tenido la suerte de que haya mucha gente con quienes cuento para crear e interpretar mi música y creo que nuestro trabajo conjunto durante todos estos años es una cosa preciosa de que siempre estaré agradecido, pero mi participación en la escena la veo un poco abrupta porque me veo jugando a una liga muy diferente que la mayoría de los grupos de mis amigos. ya que soy extranjero y canto en inglés. Así que a pesar de la cercanía con tantos músicos con quienes tenemos gustos comunes, el apoyo de mi discográfica Snap!Clap, La Fonoteca Barcelona o los Pinypon djs entre otros y mi implicación con la escena tanto compartiendo escenario con otros grupos como organizando yo bolos, como promotor, o como montando mi The Night Of The Living Covers (noche de versiones con participación de muchos invitados) me siento a menudo muy solo en el panorama musical local y no paro de cuestionar si realmente tiene sentido seguir haciendo lo que hago en este lugar específico, donde reside la mayoría de mi público. Principalmente porque canto en un idioma que no es el que se habla aquí, entonces me siento forastero de alguna manera y soy consciente de que mis letras, fundamentales para que se pueda apreciar mi obra, no llegan fácilmente a los oyentes. Es como si lo pusiera muy difícil para que alguien que descubra mi música, y al fin y al cabo la comunicación entre artista y oyente es muy importante. Al mismo tiempo parece que los medios no saben si catalogarme con artista internacional o nacional y a menudo me siento ocupando un limbo entre dos mundos.

El álbum coincide con la vuelta que da la vida a partir de los treinta. Las decepciones se acumulan, la ingenuidad se evapora y los problemas reales se amontonan

En el texto que escribiste cuando salió el disco apuntabas el carácter casi catártico del álbum, esa “carretera hacia el infierno” del que salieron las canciones. ¿Es un álbum expiatorio?
Desde luego es un álbum que coincide con la vuelta que da la vida a partir de los treinta. Las decepciones se acumulan. La ingenuidad se va evaporando. Los problemas reales se amontonan. Las preguntas existenciales se intensifican. Tu propio cuerpo empieza a traicionarte. Los amigos cada vez están más metidos en su propio viaje y la soledad es más tangible. Las fiestas y el descuidado de tu salud empiezan a pasar factura. La incertidumbre hacia el futuro se aumenta ¿cómo voy a tener yo una pensión si no soy ni autónomo ni asalariado de una empresa? La mortalidad, un concepto casi inconcebible cuando eres más joven, está mostrando su cara más y más a menudo. Gente que quieres o conoces o admiras empieza a perecer cada vez más a menudo. A la vez, te das cuenta que tu propia personalidad es el verdadero refugio y fuente de fuerza, que el humor y el autosarcasmo te pueden salvar la vida, que hay que relativizar siempre, que hay que recordar que la vida es una montaña rusa y que la felicidad absoluta es una mentira que nos han vendido. El disco fue el final de un trayecto largo y a veces duro -relativamente hablando-. Vi a seres queridos morir, sufrí un ataque homofóbico y tuve que saltar de un precipicio para salvar mi culo, sufrí una depresión, vi relaciones sentimentales y amistosas destrozarse dejando grades heridas. A la vez viajé mucho durante estos años, disfruté mucho de mis amigos y aunque no tuve ningún trabajo estable no pasé hambre. Y me quedé sin ahorros, pero hice un disco tal como lo quería. Ganas algo, pierdes algo.

¿Qué puedes contarnos de las canciones? ¿Dónde te gusta escribir?
Suelo escribir en mi casa, la que me toca en aquel momento, aunque pocas veces, superado por urgencias, he compuesto en casas de otros, en algún teclado que me han facilitado. No tengo idea de donde vienen las canciones, no suelo acordarme de cómo empezaron, la creación en mi caso suele ser por intervención divina, aunque unas pocas veces ha sido fruto de mucho trabajo meticuloso, prueba y repetición, cuando tenía algún encargo especifico, como por ejemplo la banda sonora de Historia de la espuma. Pero cuando hago canciones por placer (nunca he decidido la fecha de grabar un disco antes de tener un adecuado numero de temas compuestos) suelo despertar un día o quedarme sin dormir una noche, y las palabras y las melodías fluyen mágicamente. Luego siempre desarrollo, corrijo y ajusto, pero el nacimiento de los temas suele ser un misterio total para mi. No creo que sabría repetir ninguno de mis temas.

Aludes también a un hecho curioso: eres griego, vives en España y cantas en inglés. ¿Cantar es un vehículo de defensa ante el desarraigo? ¿Te imaginas tu vida sin música?
No me imagino mi vida sin música, pero sin duda en momentos de decepción he pensado de dejarla atrás un tiempo. Pero sé que eso es imposible. Cuando empecé las clases de piano, con 7 años, al final de curso no quería seguir porque no había estudiado casi nada todo el año (todavía no teníamos piano propio) y suspendí los exámenes. En aquel momento estaba loco con el oriente lejano, así que mi madre me prometió que si hacía los exámenes de nuevo me llevaría a comer comida china (eran los 80 en Grecia, ir a un chino era super exótico y sofisticado) y me regalaría también una novela de Nikos Kazantzakis que se llama “Viajes a Japón y China”. Todo muy temático. Funcionó. Fuí al conservatorio a estudiar en pianos libres de clases y volví a hacer los exámenes, aprobé y la música ya se instaló en mi vida. Muchas veces después he pensado dejarla, tras decepciones, siempre vuelvo. Sé que mi caso como artista puede resultar curioso, incluso absurdo. Un griego cantando en inglés en Barcelona. Siempre escuchaba mucho más música anglosajona que otra cosa, además la mayoría de libros y de contenidos de internet que leo están en inglés. Para mi era lo más natural cantar en este idioma, además es un idioma que en teoría es la lengua oficial global y encima vivimos en la época de internet, no pensaba que podría tener una barrera. De alguna manera cantar en inglés me hace sentir libre de las limitaciones de mi lugar de origen o de mi lugar de acogida. Pero a la vez me distancia de ambos, ya que canto en un idioma que no llega directamente a los corazones de una gran parte de mi publico que reside en España y Grecia. Acabo de grabar un disco en griego y sin duda es donde mas me he quedado desnudo, o mas bien con las entrañas y el pecho abierto, en mi propio idioma. Eso sí que ha sido un disco expiatorio pero hablaremos sobre esto en un futuro no muy lejano.

El proceso compositivo del disco coincidió en el tiempo con un tiempo difícil tanto para tu país de origen como para el país en el que vives. Este tipo de incertidumbre que nos rodea, ¿influye en el tono de tus canciones?
Para empezar existe una canción, I Poli Phantasma, que esta en griego y retrata Atenas en un estado de descomposición, con amantes caminando entre imágenes apocalípticas. Ahora mismo la ciudad está muy de moda entre viajeros y hay un gran boom de cosas, restaurantes, bares, negocios, pero sigue habiendo mucha pobreza y desesperación, gente sin techo, gente drogadicta, prostitución, delincuencia… lo único es que está mucho menos visible que hace unos años, cuando la crisis estalló y de repente barrios enteros, incluso del centro, se deterioraron muy rápidamente. El disco bebe de esa sensación de incertidumbre y de las ganas de escaparse hacia algún lugar mejor, un lugar que no existe. Ya la primera canción Island apunta maneras. A lo largo del LP hay un tono bipolar, oscila alrededor del drama y la comedia, la desesperación y la esperanza, la vida y la muerte. Está impregnado de melancolía pero a la vez quiero pensar que tiene mucha vitalidad. Todos mis discos tiene esta característica, pero esté en particular se baña en este descubrimiento agridulce de que la vida es un vaivén, una pérdida y una ganancia perpetua, un viaje hacia el desconocido, un juego fútil pero terriblemente significante que debes jugar con todas tus fuerzas.

Escucha el último disco de Evripidis en Bandcamp:

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