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Reseñas

El denso regreso de The Hundred In The Hands

El dúo de Brooklyn, en una imagen promocional // Hundred In The Hands

Red Night es el segundo, y algo más denso, trabajo de The Hundred In The Hands. El dúo integrado por Jason Friedman y Eleanor Everdell ha firmado un regreso instalado en el electropop de base, más oscuro que su homónimo debut, donde el deje casi gótico que afecta ahora a la voz de Everdell destaca como (gran) novedad. Por ART VANDELAY

El dúo de Brooklyn, que toma su nombre de una frase de la batalla de Fetterman, Wyoming (1866), reaparece on su particular mezcla de post-punk y synth pop electrónico, ahora barnizado con una inesperada capa gótica que les hace ganar densidad.

El dúo de Brooklyn, en una imagen promocional // Hundred In The Hands

El dúo debutó en 2010, cuando Warp Records confió en ellos publicando su single de debut, aquel Undressed in Dresden que sigue revelándose como su mejor corte hasta la fecha. De allí a This Desert, el EP de lanzamiento aparecido en mayo de 2010 y el LP de debut publicado aquel mismo otoño. Ahora vuelven con Red Night.

El resultado, sin ser decepcionante, deja al disco algún peldaño por debajo que el de entonces. Ambos han optado por instaurar un mensaje más grave, a costa de perder el brío de temas como el celebrado Dressed in Dresden de primer álbum o Pigeons, dos buenas muestras del trabajo bien realizado con su disco de debut.

Para Red Night todo parece más profundo. Una madurez a la que han barnizado con sonidos nocturnos, un sonido electrónico diferente que desconcierta por momentos, aún dejando buenos momentos para el recuerdo como el muy cinematográfico Empty stations o Come with me, puede que los dos mejores instantes del disco.

Éste encuentra la calma en la voz de Everdell, auténtico termómetro del estado de salud del dúo, enmarañado en su propia densidad, dejando tan solo algunas pequeñas briznas de luz, como las que se intuyen en SF Summer, demasiado breves como para para alumbrar la oscuridad, ya definitiva, que el grupo explota en la envolvente Stay the night o la postrera Lead in the night, oníricamente densa, perfecto contrapunto circular con la inaugural Empty stations.

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