L'Alternativa - 23è Festival de Cinema Independent de Barcelona
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El 21% de la vergüenza

Shook Down

Desde que se hicieran públicos los datos relativos a la subida del IVA, que en el caso de los espectáculos culturales supone un incremento del 8 al 21%, han sido muchas las voces que han alertado contra los riesgos que supone esta acción, enciendiendo todas las alertas en salas de exhibición cinematográficas, de conciertos y derivados, así como las de las promotoras y demás partícipes de la industria cultural. Desde Shook Down condenamos estas nuevas aplicaciones, de dudosa rentabilidad y llamadas a condicionar la esfera cultural de nuestro país. Reproducimos a continuación nuestra editorial sobre el incremento del IVA, publicada el pasado 16 de Julio.

Siempre habrá náufragos que mantengan la memoria del origen, siempre alguien se librará y cuando eso suceda, la verdadera cultura permanecerá como tabla de salvación” escribió una vez César Antonio Molina, antiguo Ministro de Cultura, a propósito de La Cultura Sin Cultura. Si nadie lo evita, a algún sucesor suyo le tocará escribir algo más tétrico: la esquela de nuestro legado cultural. Herido de muerte y cercado. Pero vivo aún.

Cuando el PP ganó las elecciones y José Ignacio Wert fue nombrado nuevo Ministro de Deportes, algunos diarios deportivos –fundamentalmente los afines a la causa barcelonista– se hicieron eco de declaraciones pasadas del ministro, en la que éste se declaraba hooligan de la causa madridista. A los citados diarios, claro, les preocupó el adjetivo madridista más que el de hooligan, y protestaron con vehemencia por su militancia merengue. El grito quedó en el cielo.

Un hooligan es, según la RAE, un hincha británico  de comportamiento violento y agresivo. No es el caso de Wert, por supuesto, y quizá no fuese necesario referirse a él en la política de recortes al no ser su materia, aunque recordarlo nunca esta de más: en el momento que un Gobierno tiene a un hooligan declarado como titular de Cultura imaginar que las Humanidades van a ser la prioridad del actual gabinete deriva en un acto de fe.

La dramática subida del IVA anunciada la semana pasada no ganó su verdadero volumen en materia cultural hasta que leímos la letra pequeña del mismo, una subida del 8 al 21% que atenta contra las salas de cine, música y teatros, contra las promotoras y distribuidoras y contra los artistas y consumidores por igual. En tiempos en los que cada vez cuesta más llevar a la gente a las salas, en las que el ejercicio de apretarse el cinturón vuelve al público selectivo y en el que la desertización del Espectáculo crece como la espuma, el nuevo IVA aplicado sobre casi todos los espectáculos (toros y fútbol quedan extentos, lo que da una idea del perfil de los arquitectos de la nueva medida).

Expertos y afectados ya han avisado de las consecuencias de la subida: muchas salas cinematográficas, al límite ya con el actual precio de las entradas, se verán abocadas al cierre. Las especializadas en cine de autor verán como la soga estrecha su lazo un poco más, y el mundo del teatro y la música deberán confiar ciegamente en el público más fiel para evitar la diáspora. Si ya de por sí costaba llenar las salas entre semana –los sold out son, cada vez, coto privado de los grandes nombres-, ¿qué pasará ahora con la subida?.

Queda la duda de saber si el previsible descenso de espectadores tendrá consecuencias paralelas, si el frágil equilibro del modelo actual podrá sostenerse sin un subida aún mayor, hasta donde llegará la capacidad de sacrificio del consumidor y como afrontará la situación el promotor y organizador de eventos.

Albert Guijarro, director de la Sala Apolo de Barcelona y codirector del Primavera Sound ya ha anticipado en Time Out algunos de los dramas que se adivinan cercanos, augurando el cierre de salas, el descenso de espectadores y la subida de entradas para paliar los efectos.

Con varias campañas ya abiertas en defensa de la Cultura –el incremento es casi el toque de gracia a un colectivo muy dañado ya por los efectos colaterales de la crisis-, queda el redoble de esfuerzos para evitar lo inevitable.

“Siempre habrá náufragos que mantengan la memoria del origen, siempre alguien se librará y cuando eso suceda, la verdadera cultura permanecerá como tabla de salvación” escribió una vez César Antonio Molina, antiguo Ministro de Cultura, a propósito de La Cultura Sin Cultura. Si nadie lo evita, a algún sucesor suyo le tocará escribir algo más tétrico: la esquela de nuestro legado cultural. Herido de muerte y cercado. Pero vivo aún.

ACTUALIZACIÓN: Se han convocado para hoy diferentes actividades en señal de protesta contra la subida del IVA. En Barcelona será delante del Teatre Borràs a las 19:00 horas y en Madrid a las 19:30 frente al Ministerio de Cultura

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